La Unión Europea ha aprobado el Reglamento Ómnibus de Inteligencia Artificial, una reforma que modifica el calendario de aplicación de la Ley de IA. Aunque retrasa la entrada en vigor de parte de las obligaciones aplicables a los sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo, mantiene la exigencia de transparencia desde el
2 de agosto de 2026, una cuestión de especial interés para los profesionales que ya utilizan herramientas de IA en su actividad diaria.
La principal novedad es que las obligaciones para determinados sistemas de IA de alto riesgo se posponen hasta el
2 de diciembre de 2027, mientras que las relacionadas con la IA integrada en ciertos productos regulados, entre ellos algunos productos sanitarios, se retrasan hasta el
2 de agosto de 2028. Este aplazamiento ofrece un mayor margen para que organizaciones y profesionales adapten sus procedimientos a la futura normativa.
No obstante, el Reglamento no supone una pausa en la regulación de la inteligencia artificial. A partir del
2 de agosto de 2026 seguirán siendo exigibles las obligaciones de transparencia previstas por la normativa europea. En la práctica, esto implica que deberá informarse de forma clara cuando una persona interactúe con un sistema de IA o cuando determinados contenidos hayan sido generados o modificados mediante inteligencia artificial.
¿Qué implica para la Psicología?
Cada vez son más l@s profesionales que incorporan herramientas de IA para apoyar tareas como la redacción de documentación, la organización de información, la elaboración de materiales psicoeducativos o la atención inicial mediante asistentes virtuales. El Reglamento recuerda que la clasificación de un sistema dependerá de su finalidad y del uso que se haga de él, y no únicamente de la tecnología empleada.
Por ello, resulta recomendable que l@s profesionales y las organizaciones conozcan qué herramientas utilizan, con qué finalidad, qué datos procesan y qué supervisión humana existe sobre sus resultados. Especialmente en el ámbito de la salud mental, la transparencia debe contribuir a que las personas usuarias comprendan cuándo interviene una herramienta automatizada, cuál es su función y qué decisiones continúan siendo responsabilidad del profesional.
El nuevo calendario ofrece más tiempo para preparar la adaptación a los requisitos aplicables a los sistemas de alto riesgo, pero no elimina la conveniencia de avanzar en el análisis y la gobernanza de las herramientas de IA que ya forman parte de la práctica profesional. La recomendación es aprovechar este periodo para revisar los sistemas utilizados y garantizar, desde ahora, el cumplimiento de las obligaciones de transparencia.